martes, 19 de julio de 2011

Chartres (Historias de un intercambio IX)

La semana comenzaba el lunes, como suele pasar, y aquel lunes había sido elegido como el día que iríamos de excursión a Chartres (que no a Orleans). Aquel era un viaje al que yo le tenía unas ganas tremendas por motivos que más tarde conoceréis. Es por eso que aquella mañana después de desayunar saqué de la maleta mi jersey favorito, y después de vestirme bajé a la cocina, asombrosamente pronto para lo que soy yo y adecuadamente puntual para la politesse française.
Nunca os dejéis engañar, la politesse no existe, ni siquiera son los padres, y yo me tiré media hora viendo cómo la mère se pintaba, el père desayunaba, y el incomprendido perro (el único que parecía tenerme en cuenta) era obligado a recular para no pisar el parquet del salón.
Tras darme unos cuantos paseos de la cocina a mi habitación fingiendo que había olvidado algo para no sentirme tan okupa, me anunciaron que estábamos listos para salir y al bajar la mére me recibió con un "Oh, elle est belle aujourd'hui" "Gracias por lo que me toca el resto de los días, maja" pensé yo.
Al parecer aquella mañana no íbamos a ir con el todo-terreno de la mère sino con el flamante mercedes del père, y yo confiaba en que aquel cacharro corriera lo suficiente como para llegar en 5 minutos al lycée y ne pas arriver en retard. Y corría, concretamente fuimos bien hasta que nos paró la policia y al pedir los papeles... SORPRESA!! La ITV estaba sin pasar, pero eso sí, antes de poner la multa, el señor agente tuvo que explicarle al père que si el coche tenía más de 4 años daba igual que fuera su carísimo mercedes o una fragoneta de malacatones, y que aquello de que ya había pedido cita no colaba... Yo, viendo que aquella discusión no llegaría a buen puerto, que yo no era lo suficientemente relevante como para interrumpir, y que ya estaba llegando 10 minutos tarde a mi autobús, comencé a escribirle un SMS a Virxs para que por favor, le rogara a nuestro ogro-jefadeestudios que me esperasen.
Por suerte para mí, nada más enviarlo, mi echangée se giró hacia el asiento de atrás y se acordó de que llevaban una pasajera, se lo comentó al père, y éste al policía que tras un "Elle est une étudiante d'échange, nous devons la porter au bus" me miró, y debí de darle pena, porque rellenó pronto la receta y nos dejó marchar.
Obviamente, llegué tarde al bus, pero aún me esperaban, eso sí, mi sitio había sido usurpado por lo que me pasé el resto del viaje girada hacia el asiento de atrás.
Chartres está ligeramente lejos de Tours para ir en autobús (os he contado ya lo
que odio los autobuses ¿no?), así que entre la ida y la vuelta, nuestra estancia en la ciudad no fue muy larga, y debe de ser eso, porque no recuerdo nada de allí que no fuera una crêperie en la que los encargados pretendían secuestrarnos, un bar donde vendían carambars duros como piedras, un cielo nublado que asomaba entre calles estrechas, y eso sí, la CATHÉDRALE.
Y sí, en mayúsculas, porque aunque a la media hora de llegar allí, la mayor parte de nuestro grupo había desaparecido en busca de algo más emocionante que aquella iglesia, Vir y yo nos quedamos, recorrimos de punta a punta las tres naves, haciendo fotos, maravilladas por las inmensas vidrieras, la clôture du chœur (suena mucho mejor que "mueble coral") y por supuesto, el laberinto.
Ahí residía gran parte de la emoción de aquella visita para Vir y para mí, tanto ella como yo, ambas lectoras compulsivas, habíamos tenido en nuestras manos el mismo libro, en el que habíamos acompañado a Grimpow a través de media Francia resolviendo enigmas y escapando de peligros hasta llegar allí, a Chartres, en cuyo laberinto y criptas se había resuelto al final el secreto de los ouróboros.
No encontramos la entrada a la cripta, llegamos a la conclusión de que no estaba abierta al público, así que nos contentamos con una tienda de souvenirs llamada "La Crypte", muchas fotos de mala calidad y por supuesto, recorrer el laberinto.

lunes, 2 de mayo de 2011

La gran oportunidad

Recuerdo la primera vez que entré a la biblioteca. En aquel momento, ni siquiera era la Biblioteca: el edificio estaba en obras y la habían trasladado a otro más pequeño, en el que a duras penas cabían todos los libros. Recuerdo que mis padres buscaban algo entre una especie de mesas-caja que había por toda una gran sala y la luz anaranjada que salía de las grandes arañas del techo. Una habitación poco adecuada para dos niños, por lo que mi madre nos llevó hasta la sala infantil "Si no tienen carnet se pueden quedar, pero no mucho rato" nos dijeron, y elegimos un libro "y luego lo tenéis que devolver al sitio de dónde lo habéis cogido" nos dijo mi madre, y yo memoricé con exactitud los dos libros que rodeaban al cómic de Mortadelo que tenía entre mis manos...
Pero recuerdo mucho mejor el día en el que saliendo de comprar, mi madre nos dijo que íbamos a hacernos el carnet de socios, y que podríamos sacar libros, para leerlos y después devolverlos "pero tenéis que cuidarlos mucho", y yo me imaginaba todas aquellas estanterías repletas a mi disposición, una oportunidad extraordinaria, y entonces me dí cuenta "claro, pero habrá que pagar, ¿no?". La pregunta era obvia para la mente de mi yo de 7 años, no podía ser tan increíblemente bueno, nadie podía regalar el acceso a todos aquellos maravillosos libros, pero sí lo era, gratis, todo era gratis, menos si perdías el carnet, entonces tenías que pagar 500 pesetas, o sí perdías o estropeabas el libro, entonces tenías que comprar otro igual...Aquel fue el comienzo de algo grande para mí.
Ahora que la biblioteca ya está en la Biblioteca, sigo yendo, quizá no tanto como me gustaría, a disfrutar de ese gran chollo que se me descubrió siendo niña. Y si me pongo a pensarlo, no encuentro grandes diferencias entre aquellas maravillosas estanterías que me ofrecen la posibilidad de elegir una historia que disfrutar gratuitamente en mi rinconcito del sofá y la inmensa biblioteca que me ofrecen grooveshark, o emule, o pelisyonkis; bueno, sí, quizá encuentro una, y bien grande: que mientras las bibliotecas son el orgullo de todos y las subvenciona el estado, la distribución en internet es de piratas, gente sin escrúpulos que "roba", y casi siempre, ilegal.

sábado, 19 de febrero de 2011

El chiringuito

Ya está, decidida la canción que nos ¿representará? en Eurovisión. Lo admito, no he visto un sólo programa en los que se decidía, pero los carteles pegados por el instituto de "Vota a David Sancho" hicieron que me picara la curiosidad.
Resulta que el tal David Sancho es un tipo de aquí al que todos deberíamos apoyar porque es de aquí (ya sabéis, la ley davidcivera), el caso es que tan malo no debe debía ser cuando llegó a estar entre los 10 finalistas, y ahí es cuando yo me animé a ver algún vídeo.
Hasta me sorprendió, era incluso soportable, mucho más de lo que yo esperaba... Mirando, mirando, las encuestas, unos de los favoritos eran unos tales Da Igual, que escuché y no me dijeron nada especial. De ahí pasé a Auryn, otro grupo de chicos, pero este... este me convencía más, bastante más. Y ahí lo dejé, que tampoco era plan de pillar una sobredosis eurovisiva.
La siguiente noticia fue el fin de semana, me dijo que ya habían elegido a los tres finalistas y que el paisano no había pasado, preguntando un poco más me enteré de que los candidatos eran dos chicas y los Auryn que ya conocía.
Como no me sobran ni tiempo ni ganas, pasé del tema hasta hoy, cuando vi que en twitter Eurovisión era trend topic, leyendo mensajes del tipo "vaya canción" y algunos bastante más... cómo decirlo... ofensivos, me ha vuelto a picar la curiosidad. Recordadme que nunca más le haga caso.
Empezaré por los finalistas para hacerlo más llevadero. La canción elegida para una tal Melissa era 'Eos'...mmm... no se cómo decir esto da algo de repeluco, especialmente eso de "una diosa sin rodeos" ¿cómo es una diosa con rodeos? en fin, un misterio, por lo menos la chica tiene una voz potente.
Los Auryn con 'Volver', pasable, hasta me gusta... vamos a la ganadora.
Sí señores, la ganadora se titula 'Que me quiten lo bailao' y no la juzguen sólo por el título, esperen a oír el uoooo uooo con el que empieza. Un hit a la altura de Georgie Dann. En fin, a partir de hoy confiaré en que nadie en el resto de Europa entienda español.

jueves, 3 de febrero de 2011

¿Hemos llegado ya?

Todo empezó como empiezan normalmente las cosas, por el principio y con todo el camino por recorrer. Un camino que nos llevaría desde la Edad Antigua hasta la Contemporánea, de la poesía a la narrativa, pasando por el teatro y el ensayo que más tarde se sustituyó por los cuentos, desde la 2ª República hasta la 1ª (porque ellas son mejores y van al revés), pasando por la gravitación, la electrostática, el magnetismo...
Todo parecía largo y lejano. Y ahora, casi sin darnos cuenta, resulta que ya estamos a finales de la Edad Moderna, que a la narrativa no durará un mes entero, que a Isabel II le queda medio telediario como reina.
Y encima empiezan los preparativos, no puede ser que todo haya ido tan deprisa y el camino se esté acabando.

martes, 1 de febrero de 2011

Buscando (nueva) red

Cuando somos pequeños, todo lo que nos rodea es nuevo y maravilloso, y a la vez, puede que por eso mismo, todo se convierta en normal.
Pero vas creciendo, y la gente de tu alrededor es la misma de siempre, y los conoces y sabes exactamente que paso van a dar a continuación.
Y después, da igual que aparezca gente nueva en tu vida, porque son exactamente iguales que todos los demás, hablarán de lo mismo, tendrán los mismos gustos, exactamente igual de predecibles.
Y te terminas acostumbrando, a fingir que las cosas que se supone serán sorprendentes lo sean, a mostrar interés, a aceptar ese estado de aburrimiento la mayor parte del tiempo.
Pero llega un día en que encuentras un hueco de aire fresco, donde empieza a aparecer gente maravillosa, que aporta otras cosas, que te descubre un nuevo mundo como si volvieras a ser el pequeñajo del principio, pero con todo lo que hayas podido ganar en estos años, y te hace reír, o pensar, o qué más da, ya no es lo de siempre
Y esas personas molan.

domingo, 30 de enero de 2011

Una pareja, un consejo repe, y una cabalgata que no llegué a ver

"Anda, mira quién está ahí" y frena en seco. Yo, con el enorme paquete bajo el brazo, y unos precisos reflejos, tengo el tiempo justo de parar y empezar a retroceder antes de chocar con él. Dirige miradas alternas al interior del bar y a su reloj, luego me mira a mí y dice "Anda, vamos a entrar un momento".
Dentro, la camarera que descansaba apoyada en la barra, se incorpora al vernos entrar; sólo hay dos personas más, una pareja en la mesa del fondo. Ella está de espaldas, lo único que puedo ver es una blusa fucsia y un pelo medianamente corto, rizado y de un color rojizo. Él, alto, delgado, vestido con camisa y vaqueros, con el pelo más gris que negro y unas discretas gafas, se da cuenta de nosotros y saluda.
Después de volverse y vernos ella también, saluda y en un pestañeo acerca dos sillas a su mesa e insiste en que nos sentemos allí.
Empiezan a hablar los tres, y yo empiezo a entender de qué se conocen, llego también a la conclusión de que al menos ella se dedica a vender pisos. Poco a poco voy conociendo otros datos, tienen al menos un hijo, universitario en Valencia, no, espera, el hijo es de ella, ¿separada?, echo un vistazo a sus manos, no lleva anillo, sigo escuchando. Él también tiene hijas, dos, pero más pequeñas. La conversación deriva hacia los estudios, yo, que hasta entonces me había limitado a asentir de vez en cuando, contestar con monosílabos y sonreír (sonreíd y saludad, chicos, sonreíiid y saludaaaad), recibo una pregunta directa sobre mi futuro, contesto, y la conversación se centra en mí, en qué estoy haciendo, en qué haré, dónde, y cosas por el estilo. "Pero tú, lo que te digo, ... ¿cómo te llamas?" Contesto. "Pues lo que te digo, Nuria, tú haz lo que quieras, pero hazlo, esfuérzate ¿eh? y no lo dejes. Que estos que dicen yo no estudio, pero tampoco se meten a trabajar, luego no consiguen nada, tú estudia tu carrera, y hazte a la idea de que terminarás de estudiar y empezarás a trabajar cobrando mil euros y llevando cafés, pero tú ahí, que nadie te lo va a dar hecho, que a mí me hacen gracia las que dicen 'ay, es que yo no se fregar', pues si hay que fregar se frega, y nadie ha perdido nada por coger un trapo y limpiar. Tú trabaja, y esfuerzo, y ganas, y además luego, estarás trabajando, y hazte a la idea, que volverás de trabajar y tendrás tu casa por limpiar y lavar la ropa, y planchar... Así que haz lo que quieras, pero ahí ¿eh? Trabaja. Y no te vuelvas atrás. Tú estudia, que luego es lo único que os dejamos los padres. La educación, lo demás nada. ¿Un ladrillo?¿Qué apego le voy a tener yo a un ladrillo? Lo que cuenta es lo otro, así que tú estudia. Hazme caso ¿eh?" Suena un teléfono, algún impaciente que nos reclama, pero antes de irnos vuelvo a escuchar el discurso, si no entero, las tres cuartas partes.

lunes, 9 de agosto de 2010

Dimanche

El domingo amaneció lloviendo, y así se pegó toda la mañana. No recuerdo haber hecho nada extraordinario, excepto jugar al uno y dejar que mi echangée me explicara que esa tarde iríamos a ver uno de los chateaux de la Loire con Myriam y Virginia, pero que dudaban entre dos, que uno tenía unos jardines preciosos, pero un interior un poco pobre, y claro, que si llovía pues no era plan de ir por los jardines.
Por fin, después de comer nos pusimos en marcha, finalmente el lugar elegido era Chenonceau, creo que no era el de los jardines maravillosos, pero a mí me gustaron, mucho más al encontrarme con mi gran compañera de viaje y otro amigo español, que encontramos de casualidad.
El castillo era estupendo, con pasillos interminables, con retratos de hombres de pelucas empolvadas y damas pechugonas, y demás cosas que esperarías encontrar en un castillo.
Allí nos pusimos al día de lo que habíamos hecho aquel fin de semana familiar, mientras de vez en cuando uno de los pères (nunca el mío) nos preguntaba si sabíamos qué era esto o aquello, para qué servía, o por qué aquella habitación estaba pintada de negro. Respondiendo a este quiz, se dieron cuenta de nuestra dificultad para pronunciar diferente Je y J'ai, y no dudaron en tenernos un rato haciendo el paripé, vocalizando como los niños, aunque tengo que admitir que fue un momento divertido, al igual que lo fue el estar diez minutos para hacer una foto en un banco del castillo, primero con una cámara, luego con otra, y otra vez porque está borrosa, ahora con la otra cámara, enciéndela porque se ha apagado, ha salido sin flash, vuelve a hacerla que no estaba mirando y así hasta que reventamos a reír los tres españoles, las dos francesas y las dos mères allí presentes.
Después de aquella visita al castillo íbamos a cenar, también con la famille de Virginia, pero antes teníamos que pasar por casa porque la mère tenía que arreglarse. Y así pues, otra hora de coche en la que por fin hubo una conversación decente en la que pude participar.
Cenábamos en un italiano (más bien una pizzería, muy mona eso sí, no en plan telepizza, una de esas artesanales). La cena estuvo muy bien en lo que a comida se refiere, y bueno, en lo demás tampoco estuvo del todo mal, aprendimos a decir pitufo en francés, a cantar una canción infantil, descubrimos que le père de Myriam había estudiado 6 años de español, estuve a punto de regar a las dos francesas por culpa de un helado de chocolate y hablamos de cosas varias, como nuestra excursión del día siguiente.
-Où est-ce que vous irez? (¿Dónde iréis?)
- A Chartres -contestábamos nosotras.
Aviso a navegantes, si no tenéis dominio del francés, no os aventuréis, referiros al lugar como la ciudad esa de la catedral, ya que Chartres se pronuncia algo así como Chagtggs, y si no lo decís exactamente así no os entenderán. (Algo así pasa también con el "Carrefur" de toda la vida, que se dice Cagfug)
Así pues, después de una soirée entretenida y de hacernos cantar la cancioncita a un desconocido, volví a casa, no sin que el queridísimo père me recordara que no sabía decir Je, yo le expliqué que en español había sólo 5 vocales, y que sí, que a mí me costaba decir je, pero ellos no eran capaces de decir perro.
Perrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrro, dijo entonces mi echangée.


jueves, 15 de julio de 2010

Samedi après-midi, et soir (por la tarde, vamos)

Después de comer, mi echangée y yo nos vamos al centre-ville de compras. Vamos mirando escaparates, entrando en según que tiendas y comprando según que cosas. Después de un rato así mi intercambiada me conduce hasta la puerta de lo que me explica es como un Corte Inglés, ella quiere entrar, a mí me da lo mismo, conclusión: entramos.
Aquella versión francesa del Corte Inglés resultó ser como la de aquí, cara, así que yo apago el radar de cosas que comprar y sigo a la echangée, que empieza a mirar bolsos.Al parecer aquello es una pasión, ella me va diciendo "pues mira este es de esta marca y este de esta otra, y esta es la mejor, pero claro, vale una pasta", yo finjo que me interesa y todos felices. Al cabo de un rato, y de que mi acompañante se enamore de un trozo de ¿cuero?¿piel? de 149€, salimos.
Hemos quedado para jugar con otras parejas de intercambiados al Láser Game, esto es el juego más friki jamás contado (sin tener en cuenta cartas Magic, el WoW, el Lineage I y II, el Travian, los de pokémon a partir del 4 ó 5...), a lo que iba, la cosa consiste en llegar a un local, dónde la dependienta nos mira mal y nos dice que no podemos jugar a los billares, después nos hace guardar chaquetas y bolsos en un armario, apuntar un nick en un papel y pasar a una sala oscura. Allí nos reparte el equipamiento, cada uno teníamos derecho a una especie de chaleco con sensores y lucecitas en el pecho, la espalda y los hombros y una pistola láser. El funcionamiento es más o menos así: te meten en un laberinto donde todo está oscuro y sólo ves las paredes (que tenían señales) y a tus compañeros de equipo o adversarios, cuando ves a un adversario le disparas a uno de sus puntos luminosos, si aciertas, lo inactivas hasta pasado un ratillo, y lo mismo si te aciertan a ti, equipos de 5 personas y a perseguirse por ahí.
La cosa parece divertida, los equipos resultan ser 4 españolas y mi echangée, en el otro 4 franceses. Pero ya en la elección de los nicks la cosa empezó a volverse rara, l'équipe bleue (el de los franceses) se pone nicks del tipo "The shooter" o "Commando". Entramos al laberinto, tenemos tiempo para escondernos unos de otro. Acaba el tiempo. L'équipe bleue se convierte en 4 flipadísimos que o bien huyen gritando cuando ven nuestras luces rojas, o se creen el Equipo A, MacGyver y Chuck Norris juntos mientras te disparan. Nosotras vamos matando azules por el camino, siguiéndolos en los periodos de inactividad, y volviéndolos a matar cuando recuperábamos los poderes (esto les molestaba en exceso), de vez en cuando, cuando nos encontramos a alguien de nuestro mismo equipo nos descojonamos.
A pesar de todo nos lo pasamos en grande, perdimos las dos partidas, pero nos reímos con ganas, y eso sí, salimos sudando de allí.
Por la noche, echangée & famille me llevan a la bolera, donde hay más famille esperando. Me presentan, unos tíos, un primo y su novia, una prima y su marido, una prima soltera, bla bla bla...
Cenamos mientras de vez en cuando me preguntan algo, "tu connais Alicia Keys?" me pregunta una de las primas, "oui" digo yo, "Elle connais Enrique Iglesias" dice la mère.
Después de cenar jugamos a los bolos, yo no había entrad a una bolera en mi vida, soy mala, muy mala al principio, mi echangée tampoco es un talento. Por supuesto los equipos son chicos contra chicas, parece que se estila, también se estila lo de las dependientas con el sonotone averiado, "Nourria" me llamo según indica la pantalla.
En un determinado momento, la prima soltera decide introducirme en la conversación y me pregunta cómo se divide la educación en España. Empiezo a lucirme con un detallado monólogo en impecable français sobre la Educación infantil, la Educación primaria, la Secundaria... para cuando voy a empezar el bachillerato, la tía se ha vuelto y está hablando con la mère. "¿Para qué leches me pregunta si va a pasar de mí?"
Cuando termina la partida, mi francesa y yo nos quedamos con las peores puntuaciones, a pesar de haber hecho algún que otro strike al final. El primo, (no sé cual de los dos) bromea con la situación, convencido de que yo no entiendo nada. Decido que no lo insultaré todavía, al fin y al cabo aún tengo que dormir 5 noches en la France.
Al salir, mi echangée me dice que ahora nos vamos a la discothèque, yo le digo que vale, que me parece bien, ella se lo cuenta a la mère y se ríen, al parecer, yo tengo que estar muy cansada, y es imposible que aún tenga aguante para ir a ningún otro sitio. Miro el reloj "Las doce y media. Un par de noches de spanish fiesta les daba yo a estas dos".
Volvemos a la maison, mañana será otro día.

viernes, 9 de julio de 2010

Combo festivo

España pasa de semifinales, las banderas cuelgan en balcones, bares y comercios, todo el mundo espera al domingo. Se preparan para la gran final.
Al mismo tiempo se montan vallas y escenarios, los escaparates se convierten en fortalezas y la gente busca en sus armarios rojo y blanco. La ciudad espera el fin de semana, la gran explosión.
El futbol paraliza el mundo, la Vaquilla paraliza la ciudad, pero ¿qué pasa cuando se juntan? El domingo lo sabremos.

jueves, 1 de julio de 2010

Samedi matin

Me despierto, no es muy tarde, otra vez pienso "¿A qué hora se levantará esta gente el fin de semana?". Me pongo a jugar al Tetris en el móvil... "¿Eso ha sido un ruido en la cocina?", sí, suena a desayuno, espero a quitar un par de lineas más y salgo de la habitación. El parqué cruje que da miedo, yo intento ir despacio para no despertar a los posibles durmientes, a la vez intento percibir algún ruido más abajo, llego a la escalera, voy bajando lenta y silenciosamente, "¡Mierda!", resbalo y acabo sentada en la escalera, me levanto rápido (no se hacerlo de otra manera), "No ha pasado nada" pienso "igual no me ha oído ninguno". La mère se asoma desde la cocina, me mira un instante mientras yo estoy glamurosamente parada de pie en mitad de la escalera, Bonjour! me dice, Bonjour contesto, "pues sí, se me ha oído".
La mère esta sola en la cocina, al parecer el père ya está trabajando, y mi intercambiada aún está en la cama, pero no por mucho tiempo, porque la mère sube a despertarla, con el objetivo de que yo no me sienta sola, supongo. Nada más lejos de la realidad, yo estaba entretenida con el perro.
Terminamos de desayunar y hacemos todas esas cosas que se hacen por la mañana (vestirse, por ejemplo). Échangée & mère me cuentan que nos vamos al lycée porque es día de puertas abiertas y todos los alumnos tienen que ir a hacer no se qué de turismo, nos lleva ella en el todo-terreno.
Una vez allí esperamos a que llegue Chloé, la amiga, me cuentan que todo el paripé se trata de encontrar a unos padres cuyos hijos serán alumnos del colegio el próximo curso y enseñarles todo lo que hay por allí, y que es algo que todos los alumnos tienen que hacer, porque luego hay que rellenar un papel y bla, bla, bla... El caso es que los padres novatos escasean, tras un rato en la misma sala llena de gente donde repartían té y bizcochitos, Chloé y mi intercambiada se hacen con dos inocentes padres. Vamos recorriendo el lycée, la sala de informática, las clases de los peques, la capilla ("Whaaat?"), las salas de plástica... llegamos a una especie de salón de actos, estilo anfiteatro pero con butacas acolchadas y proyector, los padres quieren hablar con el profesor que está allí, mis acompañantes me dicen que espere, que van con ellos, yo digo que "bien, bien" y me apoyo en una butaca (no me senté, que la sala estaba oscura y corría peligro de dormirme).
Una mujer que hablaba con el profesor cuando llegamos, iba hacia la puerta, al pasar delante de mí, se para y me pregunta:
- Tu vas parler avec le professeur? (¿Vas a hablar con el profesor?)
Yo, que estaba totalmente empanada, busco en el eco para conseguir recordar qué me ha dicho, tras hacerme una ligera idea contesto:
- Non, je suis espagnole, je suis dans un echange avec une de celles filles. (No, soy española, estoy en un intercambio con una de aquellas chicas) - Sí, lo sé, respuestas ante todo lógicas las mías...
- Ah, entonces hablas español.
- Oui
- ... ¿Hablas español?
- Oui, oui... (segundos de reacción)... sí
- No hay muchos que hablen aquí. ¿Qué tal se te da el francés?
- Me defiendo
- Bueno, pues suerte.
"Mira qué mujer tan maja"
-Qu'est-ce qui se passe? - Esta es mi echangée que había vuelto.
- Rien, elle parlais espagnol (Nada, que ella hablaba español)

Terminamos la visita turística por el lycée, rellenan el papelito, y nos vamos, que se ha hecho la hora de comer (cosa muy fácil comiendo a las 12:30). Mientras esperamos a que venga la mére a buscarnos veo salir a la mujer del anfiteatro, a plena luz del día veo que es inusualmente morena para ese lugar, ella y la peque que lleva en el asiento de atrás de la bici, le sonrío cuando pasa con una extraña complicidad únicamente formada por hablar el mismo idioma. Entonces llega la mére.