martes, 15 de septiembre de 2009

Pasaron los 15

Pasaron los 15 ¿Los aproveché? Ha habido cosas que quería y no he hecho, unas porque no me han dejado, otras porque llegado el momento no me sentía preparada. Algunas todavía puedo hacerlas, claro, y con el tiempo las haré, pero otras son ya imposibles.
¿No los he disfrutado entonces?...Espera... mis 15 empezaron un día que curiosamente empezaba el curso (nada de clases, sólo presentación) Hubo de todo, una llamada inesperada, una canción sorpresa, un regalito brillante, reencuentros, una clase que en principio era un horror, unas risas en el Standarte y un montón de cosas más propias de los cumpleaños...



Y siguió pasando el tiempo, y resultó que mi clase no era tan horror, que había una loca peligrosa a mi lado, pero que las dos nos reíamos cosa mal al estar juntas. Y mis niñas, que seguían allí.
Llegaron los cumples, uno con una paella envenenada por la sal de un bote sospechoso y unos troncos que cortar. Otro con magdalenas de chocolate y un partido de fútbol en tacones... y en todos me reí como nunca.
Y llegó el final de curso, con algún que otro disgusto, y las prisas, y el estrés... y por fin la libertad, con las partidas de cartas en el césped, las piscinas abiertas y las botellas de trina robadas.
Y el verano, con el pueblo y... con el pueblo.
Así que... puede que los 15 no hayan sido tan malos =)
Voy a por los 16!!!

jueves, 10 de septiembre de 2009

A un día de...

Quiero volver a dibujar. Quiero estar con los de siempre y quiero conocer gente nueva. Quiero bailar una coreo decente. Y quiero leer todos esos libros que todavía tengo pendientes. Quiero aprender ruso, y finés. Quiero bañarme en el Báltico en febrero. Y quiero volver a tumbarme a la sombra de una chopera. Quiero escuchar toda esa música que aun no he descubierto. Y quiero robar ese bajo y aprender a tocarlo. Quiero ganar una partida al Chess Titans. Quiero discutir con todos aquellos filósofos a los que aún no he leído. Quiero volar. Quiero vivir, y gritar, y quiero hacer todo lo que dice Amaral en su canción. Y quiero volver a ver esa peli en la calle. Y quiero tumbarme en la terraza a ver las estrellas...


Pero se acabó lo bueno...


... empieza el curso.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Descubrimientos y recuerdos veraniegos


El olor fresquito del verano


La piscifactoria


Un poleísta oculto


La nostalgia


Dos pequeños naufragos


Historias de terror


Pasados ocultos


La tempestad y la calma




...

jueves, 3 de septiembre de 2009

Distinciones y sueños

Hace un tiempo, un día, cuando estaba a punto de caer dormida pasaron por mi mente los hatunes y lo importantes que han sido y son para mí. En ese momento, y en mi situación a medio camino entre el sueño y la realidad, se me pasó por la cabeza que quizá Hatunia fuera sólo eso, un sueño, y en aquel momento temí despertar, me angustiaba pensar que todo podía desvanecerse con sólo abrir los ojos...
Después de esta experiencia me he dado cuenta de que muchas veces pienso en vosotros como algo fuera de mi vida real. Esto es difícil de explicar; cuando me cambié de casa todo era un follón, de un sitio a otro con millones de trastos. Para mí, mi casa seguía siendo la de siempre, pero necesitaba una manera para llamar a la nueva. Este lío que me llevaba yo para referirme a ambos lugares al mismo tiempo hizo que de manera incosciente empezase a referirme a mi antigua casa como "la casa de Teruel"; obviamente, la nueva sigue estando en la misma ciudad, pero al final todos me compraron la distinción entre "la casa de Teruel" y "casa" a secas.
Lo que intento explicar con semejante parrafada (puede que haya sido peor el remedio que la enfermedad) es que muchas veces, aunque soy consciente de que sois reales, no puedo evitar referirme a mis amigos, mi familia, y todo aquello con lo que tengo contacto sin necesidad de un ordenador como "mi vida real". Y claro, volvemos al principio: entonces, ¿Hatunia qué es?¿un sueño?...
En fin, suerte que la distinción sólo la tengo que hacer delante de mí misma al pensar (cosa que hago más a menudo de lo que algunos piensan) y así nadie me pregunta, como en el caso de la mudanza "la casa de Teruel, ¿y ésta dónde está?"

Y por qué escribo todo esto entonces? pues porque al router le cortaron el suministro y murió de hambre, y yo me aburría y la libreta estaba sobre la mesa. Había dos opciones, contar esto o sacar el cabreo que llevo desde la cena, pero lo he pensado bien, y he decidido que mejor el cabreo me lo guardo para "mi vida real".

lunes, 24 de agosto de 2009

El espíritu del pueblo

El mundo rural tiene algo, me refiero a los pueblos o aldeas de menos de 1000 habitantes, puede que en los más grandes también pase, no lo sé. Pero en un lugar con 50 habitantes en invierno y 300 en verano existe lo que he bautizado como 'el espíritu del pueblo'. Éste se apodera de ti poco a poco, puede que sin que te des cuenta, pero finalmente lo acabas notando, cuando ves que has cambiado el ratito de Internet por la partida de cartas, o descubres que te sabes la vida de todas las personas que hay en esa misma piscina o terraza...
Pero el espíritu del pueblo tiene otras cosas, como ver albumes de fotos llenos de recuerdos, recopilar trozos de una vida que hasta entonces no conocías, escuchar historias de miedo en noches de tormenta, descubrir aficiones secretas... y todo de personas que siempre han estado ahí. (ya os iré enseñando los descubrimientos)
El espíritu tiene sus fases, esto hace que si sólo pasas allí el verano no tenga tiempo de madurar totalmente, por lo que los autóctonos (hijos del pueblo en toda regla) sepan que eres forastero. Esto crea un contraste, que unas veces puede ser útil, y otras no tanto, como con las ''tías Marías'' esas mujeres autoctonías fácilmente reconocibles por frases del tipo "¡uy que moz@ estás!", "vosotros p'arriba, nosotros p'abajo", o la más peligrosa de todas "¿pero tú de quién eres?". Podrías pensar en contestar que no tienes dueño, o esquivar la pregunta; pero nada de eso funcionará, ellas terminarán sabiendo 'de quién eres' y encima te mirarán mal por no decirlo a la primera...
Por último, deciros que el espíritu del pueblo tiene efectos secundarios: ganas de repetir la experiencia, lenguaje autóctono, costumbres varias... Aunque quizás esto sólo pase en mi pueblo... O puede que sólo sea una excusa para volver al año que viene...

HE VUELTO

Muahahahaha!!
xD

viernes, 24 de julio de 2009

Haciendo las maletas

Pues eso, mis chiquitines, que hago las maletas, me voy al pueblo (blogue, a ver si inventas mejores excusas, que tus dos creaciones se van al mismo sitio de vacaciones =P=P=P).
Y aquí empieza una parte de mis vacaciones, parte que me apetece un montón empezar, pero que supone ir a un lugar incivilizado (:p) donde la única conexión a internet que hay es el wifi del ayuntamiento, que da lugar a dos opciones:
1. sentarte en la puerta con un portátil
2. entrar a unos ordenatas que hay dentro, el problema es que sieeempre están llenos de niños, y es díficil conseguir uno :(
Así que, voy a estar un tiempecillo sin poder entrar por aquí, pero no todo son desventajas, porque como estoy a unos poquitos kms de la ciudad imaginaria, vendré una vez por semana, y prometo intentar llegar hasta hatunia, aunque solo sea para saludar ;).
Que os voy a echar muuuuucho de menos, y que espero reencontraros a la vuelta.
Millones de besitos.
=)

jueves, 2 de julio de 2009

De excusas

Como deberían saber todos los que me conocen, entre mis muchas cualidades está la de cagarla y después arrepentirme, o en su otra variante, hacer algo, arrepentirme y luego darme cuenta de que he metido la pata hasta el fondo. (Tranquilos hatunes, si no conocéis todavía esta faceta mía es porque a veces pienso antes de hacer las cosas previendo el posible arrepentimiento; aunque yo diría que alguna que otra vez si que me habéis visto en acción...) Al tema, que un día de estos, en un despliegue de mis facultades lo volví a hacer, lo que significa: actué, me arrepentí y luego me dí cuenta de que la había liado, y lo peor es que todavía no sé como lo hice.
Pero claro, tengo otras cualidades además de saber cagarla, o al menos las tenía, por lo que me puse a buscar una posible explicación que me librase de las represalias, y llegué a una conclusión, el día que alguno necesitéis una excusa no busquéis mi ayuda. La única solución que se me ocurrió fue apechugar, asumirlo todo sin ni siquiera atenuantes...
¿¿Podéis creerlo?? Yo, que he inventado tan buenas razones para librarme de broncas...
Me acuerdo de una versión mía de medio metro, jugando con las muñecas, concretamente con la barbie maestra, que por supuesto tenía pizarrita con tiza y borrador, borrador que no limpiaba la tiza a no se que lo mojases; pero por alguna extraña razón a mi madre no le gustaba lo del agua, así que yo iba sigilosa hasta el lavabo, mojaba el borrador y volvía a mi cuarto, hasta que un día ella, casi tan sigilosa como yo me siguió y me preguntó qué hacía. Y ahí entró en juego mi capacidad de inventar excusas en tiempo real, para que yo contestase con carita de niña buena: "Nada mami, me estoy lavando las manos, que la tiza mancha".
Otra de las que me acuerdo es de la época de los tazos (versión pokemon), sí, los tazos, esas cositas redondas que regalaban con las patatas fritas... No había niño que no jugara a los tazos en el patio, pero claro, para conseguirlos había que comprar bolsas de papas, ganchitos y demás. Como buenos padres ahorradores, los míos se oponían a que cada vez que saliese una nueva moda en el cole mi hermano y yo comprasemos todos los cromos, pins o muñecos del mundo y con los tazos no iban a ser menos. (La verdad es que los entiendo) Pero entonces era diferente, eran una prioridad, y por eso mi hermano y yo ideamos un plan en el que él cogía dinero y cuando saliéramos del cole compraríamos las patatas con sus correspondientes tazos. Pero mi madre notó el tintineo en los bolsillos de mi hermano, y el muy soplón me acusó de ser el cerebro de la operación (su versión era que yo le había dicho que cogiese dinero para la tarde) Y ahí llega otra vez mi habilidad innata, diciéndole a mi madre que yo sólo quería comprarle un regalo a papá y que fuese sorpresa (suerte que estaba cerca el día del padre).
De más tarde recuerdo algunas excusas, en su mayoría para justificar ante mi madre por qué llegaba tarde a casa. Y ahora me encuentro con esto, mi equivocación más reciente y no se me ocurre una buena excusa... A ver si va a ser porque esta vez mi madre no tiene nada que ver...

lunes, 15 de junio de 2009

Vacaciones = )

Sí, sí, sí, después de un curso más (nadie niega que se haya hecho corto, pero al fin y al cabo es un curso =P) ya toca descansar. Vale, es verdad, llevo semana y media yendo solo a mates y si ahora me pusieran a hacer exámenes me moriría del disgusto, peeeero, hasta hoy no he acabado de todo y ahora sí, ya son vacaciones!!!
Y después de la euforia vacacional =P, ahora a cumplir los objetivos veraniegos (que con mi vagancia, y mi odio hacia los planes no durarán mucho)
Pues eso, a disfrutar del veranito (yo que puedo =P) que la vagancia comienza a atacar y no se me ocurre que más poner... =)

Besitos...

Editado, se me ha ocurrido poner otra cosa:
=D =D =D

lunes, 8 de junio de 2009

A Ernesto =(

Se fue, pero siempre estará aquí. Al principio pensé que era un ogro, siempre echando la bronca por los pasillos, borde, y encima duro en clase, el típico profesor cabrón. Ahora duele recordar estos calificativos, nada más equivocado, todo era una fachada, supongo que para imponer respeto, pero al fin y al cabo fachada, que se desmontaba tras dos clases dejando ver la gran persona que era.
Dejaba ver a ese hombre bueno, luchador y tranquilo, que además disfrutaba enseñando, que cada día se esforzaba para que entendiesemos algo y que calificaba en función de lo que aprendíamos; dejaba ver también al profesor que paraba la clase para contarnos cómo era la vida cuando era niño, o para hacernos pensar en cosas a las que normalmente no damos la importancia que merecen.
Es asombroso ver la tristeza que causa, aunque en los últimos dos años apenas haya hablado con él, tan sólo sludos y un par de frases. Pero hay cosas que no se olvidan: el apoyo que nos dió en aquel día gris que lloramos a un compañero, la alegría cuando después de dos meses con el sustituto volvió a darnos clase, el entusiasmo con el que recitaba su papel de la obra de Medievales o lo feliz que se comía aquel potaje en la tele...
Siempre fue realista con sus situación, por lo menos delnte de los alumnos, y a veces lo veíamos llegar destrozado con su bolsita de medicación, pero creo que nunca creímos del todo que se fuera a morir, ni siquiera cundo este año nos dijo "si todavía no me he muerto, me gustaría ir al viaje con vosotros" nunca pensamos que se iría antes.
Dicen que siempre se van los mejores; no estoy de acuerdo, la diferencia es que sentímos más la pérdida cuando quién se va es de los buenos. Hace años que me niego a creer en el cielo, pensando que no hay nada tras la muerte, pero no puede ser así, él no puede haber desaparecido sin más, tiene que estar en algún lugar, viendo como aquí todos lo echamos de menos.

A Ernesto, siempre en el corazón.